Nunca me había sentido tan libre como cuando conocí más sobre Dios.

Kelly Clark, nacida el 26 julio de 1983, es una snowboarder nacida en West Dover, en la ciudad de Dover, Vermont. Practica el snowboard desde que tenía 7 años de edad, y empezó a competir en 1999, con 16 años. Se convirtió en miembro del equipo de Snowboard de EE.UU. en 2000, y más tarde ganó una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno.

Ganó una medalla de oro en la modalidad de “halfpipe” de las mujeres en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002 y volvió a competir en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2006 en Turin. En su última carrera comenzó de manera espectacular, pero no consiguió planchar uno de los aterrizajes  y terminó el cuarto lugar detrás de sus compatriotas Hannah Teter y Gretchen Bleiler, así como de la noruega Kjersti Buaas. En los Juegos Olímpicos de Vancouver de 2010, Kelly ganó la medalla de bronce en el halfpipe.

Al comienzo de la Copa del Mundo de Snowboard  2004-05, Clark escuchó una conversación en la que un competidora había caido y una amiga le intentaba consolar diciendole: “Oye, tranquila, Dios todavía te ama”. Clark volvió a su habitación del hotel y buscó una Biblia, porque tenía que empezar a leer más sobre ese amor. No sabía por donde empezar, ni que tenía que buscar, había algo dentreo suyo pero no sabía el qué. La chica que estaba consolando a su adversaria se alojaba en el mismo hotel que Kelly, así que fue a buscarla y le dijo: “Hola, mi nombre es Kelly y sé que eres cristiana y creo que es necesario que me hables de Dios.”

“Ni una sola vez en mi vida me había preguntado por qué estamos aquí, nunca había pensado en Dios, nunca había estado en la iglesia, nada.” Y así pasó los siguientes cuatro meses, pensando: “Ok, Dios, si eres real, revélate”. Llegó el final de la temporada y se preguntó a algunas cosas como “¿Podría despertarse otro día y no pensar en Dios?” y la respuesta fue “NO” porque estaba pensando en Él todos los días y que era real. Otra pregunta que si hizo era: ” ¿Podría alguna vez huir para a lado y fingir que no existe? ” Esa respuesta también fue “NO”. Y así que llegó a una conclusión y dijo: “Está bien, Jesús, ven y vive la vida conmigo”.

Ese fue un punto de cambio enorme para ella. El snowboard se convirtió en algo increíble y divertido, en lugar de ser algo que tenía que hacer por obligación. Se había convertido en algo que le hicieron hacer y que no podía disfrutar, y encontró que había mucha más libertad en ella, porque ya no lo hacía para demostrarle a la gente quién era.

“A través de mi relación con Dios me enteré de quién era yo, y estaba a gusto en lo que era. Pero voy a decirte algo, nunca he tenido más diversión con el snowboard, y yo nunca he estado más libre”.

Video con la carrera ganadora en los X Games de Aspen 2014

Fuentes: Beyond The Ultimate, Wikipedia

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Publicado el 26 enero 2014 en Deportes de invierno, Deportes Extremos, Snowboard, XGames y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Impaciente ya para que comiencen los juegos de Sochi!!

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