De alguna forma, perder la pierna ha sido un gran regalo

Estaba aterrorizada,” admitía Stef, para justo después controlar su ansiedad lo suficiente para antes de saltar y hacer la mejor marca de su carrera. “Tus piernas tiemblan un poco y piensas, “¿lo haré bien?”. “Pero entonces te dices a ti misma, ‘¿sabes qué? Has luchado contra una hélice, y has ganado. Esto no puede ser tan difícil”.

La hélice era de una lancha motora en un lago al norte de Toronto hace once años, y el piloto era el hermano de la mejor amiga de Stef que no la vio en el agua justo en su camino. in tiempo de salir nadando, Stef intentó bucear hacia el fondo para evitarla, sin tiempo para recordar que llevaba un chaleco salvavidas. Antes de desvanecerse, y al tocarse la espalda notó como metía la mano en su cuerpo y pensó que literalmente estaba partida en dos.

El hospital más cercano estaba a tres horas y cuando llegó los médicos pensaban que no sobreviviría tras haber perdido tanta sangre. La precisa cirugía de un ortopeda y la amputación de su pierna derecha bajo la rodilla, salvaron su vida. Stef tenía 16 años. “Tumbada en la ambulancia camino del hospital, estaba muy asustada pensando que me iba de este mundo. No conocía a Jesús. Recuerdo que oré por una segunda oportunidad y entregué mi corazón a Dios en aquella ambulancia.”

Estaba muy agradecida de seguir viviendo. Era verdaderamente un milagro. Pero con mi amor por el deporte, estaba absolutamente devastada con la noticia de que todos esas cosas se habían terminado para mi. Me preguntaba, Dios, “por qué me has dado habilidades para que ahora queden inútiles”. Él me fue revelando que el amor y la pasión por competir que me dio, tenían propósito. Solo tenía que aprender a enfocarlo de forma distinta.

De alguna manera, perder la pierna ha sido un gran regalo. La mano de Dios ha estado siempre junto a mi y no guardo ninguna amargura. Estoy muy agradecida de que con 16 años pude aprender de lo que es importante en esta vida. Sin lugar a dudas tuve momentos de frustración, pero nunca me airé contra Dios. Se que Él está en control, y si quiso salvarme de un accidente con aquel, no hay nada que no pueda manejar.

Estoy muy agradecida de que Él ha permitido que hoy pueda ser una atleta profesional. Era mi sueño jugar rugby a nivel internacional y parecía ir bien. Hace once años, y tumbada en un hospital con un pie menos, ser una corredora profesional era lo último que pensaba que haría con mi vida. Pero servimos a un Dios todopoderoso.

Dios no está limitado por cosas como desafíos físicos o estigmas sociales o cualquier otra cosa que nos parecen barreras serias en nuestras vidas. El nos ve con un amor incomparable, y nos espera siempre con los brazos abiertos de un padre que espera, pacientemente y lleno de gracia, que volvamos al hogar con Él.

El salto de Stef en Londres este verano no sólo fue su mejor marca, sino el récord de las Paralimpiadas en la categoría F44. Con ese salto, Stef se posicionaba para la medalla de Oro, aunque su alegría duró solo una minutos. Kelly Cartwright, de la categoría F42 (amputados con ambas extremidades bajo las rodillas), con un salto 90cm más corto que el suyo, y por una controvertida decisión del Comité Paralímpico que unía ambas categorías en una solo final, la relegaba a la medalla de plata.

Esta era la segunda medalla Paralímpica de Stef, pero la primera en un uniforme del Team GB. En 2008, compitió en Beijing con los colores de Canadá y ganó bronce como velocista en los 200m de la T44. Stef nació en Nueva Zelanda, antes de que su familia emigrase a Canadá, pero de padre escocés y madre inglesa, siempre mantuvo pasaporte británico.

En 2010 y por sugerencia de su entrenador, cambió su elección de competir con Gran Bretaña por sugerencia de su entrenador, Peter Eriksson, que fue reclutado en Canadá para convertirse en el Director Deportivo del programa paralímpico británico.

Para completar la cosmopólita ciudadanía de Stef, está casada con el atleta canadiense en silla de ruedas, Brent Lakatos, que tiene su centro de entrenamiento en Dallas, Texas. Para nada un matrimonio convencional ni limitado, pues Stef entrena en Loughborough, Inglaterra.

Fuente: Atletas en Acción

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Publicado el 19 noviembre 2012 en Atletismo, Juegos Olimpicos, Londres 2012 y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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