Lo importante es creer en Jesucristo, y para mí basta

Cícero João de Cézare, conocido como Cicinho, fue convocado por primera vez con la selección brasileña en abril de 2005, un amistoso contra Guatemala, y desde entonces quedó claro para el técnico Carlos Alberto Parreira que había encontrado una posible solución para uno de sus mayores problemas: el relevo de Cafú, el futbolista que más veces ha vestido la camisa canarinha, 142 partidos. Sus peligrosas y continuas subidas al área rival eran una de las principales armas ofensivas en el Sao Paulo, así como su fuerte remate. Prueba de ello son los nueve goles que anotó con el Sao Paulo en la última temporada pese a ser un lateral y que lo convirtieron en el segundo mayor anotador del club tricolor. Educado en el seno de una familia católica practicante, aprendió desde pequeño a tener fe en la religión. Sin embargo, no fue hasta 1997 cuando se sintió atraído por la Biblia y por sus enseñanzas. Un par de años antes había sido monaguillo en la iglesia de su barrio, y aunque esta práctica no pasó entonces de ser una pequeña anécdota en su vida, no tardaron en adjudicarle el apodo de “Reverendo”.

En 1998 pasó al Botafogo. Primero, en el equipo junior y poco después se incorporó al equipo profesional del Botafogo, donde empezó a jugar en la defensa. La razón era concisa y sencilla: en la plantilla había muchos centrocampistas y pocos defensas. Sus inicios fueron complicados ya que el entrenador le cambiaba continuamente de posición. A pesar de ello, tuvo la enorme satisfacción de jugar durante algunos partidos en la misma posición que Cafú, ni más ni menos que su ídolo futbolístico. A partir de este momento empezó a triunfar y se convirtió en uno de los jugadores más destacados del fútbol brasileño. En el 2004 ficha por el São Paulo y a finales de 2005 ingresa en las filas del Real Madrid. Precisamente su mayor crisis espiritual se produjo cuando le llegó el éxito y el bienestar económico, que le llevó a una vida desordenada de la que “gracias a Dios” pudo deshacerse para continuar su trayectoria deportiva.

Después del Real Madrid, fue fichado por la Roma, y cedido inmediatamente al Sao Paulo y al Villareal, actualmente ha vuelto a la Roma, donde comparte vesturaio con antiguos compañeros de la Liga Española (Boja, Osvaldo, Luis Enrique…)

Su maleta en las concentraciones no se podría concebir sin una Biblia dentro, y no se ruboriza al reconocer que no se va a la cama sin nates haber hablado con Dios en sus oraciones. Y cuando sus compañeros matan las horas previas a los partidos retándose a la Playstation, él prefiere aislarse con sus discos de música gospel. Así, dice, es como realmente se relaja. A solas con Dios.

Yo estoy bautizado en la iglesia católica, pero soy integrante de la iglesia evangélica. Lo importante es creer en Jesucristo, y para mí basta. Siempre procuro estar orando y buscando a Dios. Hay que intentar ser un hombre que agrade al prójimo, a los amigos, a la familia, respetando siempre a los más débiles. Dios no diferencia entre unos y otros, y ni el dinero ni la fama te dan la felicidad

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Publicado el 20 abril 2012 en Brasil, Futbol, LFP y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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