Úrsula Bruhin, la victoria es un regalo de Dios

Úrsula Bruhin compitió en snowboard desde 1994 hasta el 2006. Durante el transcurso de su carrera ganó 20 carreras de la Copa del Mundo, siendo campeona mundial 4 veces y estuvo en el puesto número uno del ranking del mundo tres veces. El único título que se le escapó fue el título Olímpico. En el 2002, siendo la número del mundo no fue seleccionada por su país para las Olimpiadas.

Todavía sigue siendo una desilusión: “Estaba segura de ser seleccionada por el equipo olímpico de Suiza. Me caí en la primera carrera de las pruebas previas, y en la siguiente carrera llegué segunda. Los seleccionadores me dijeron que si me iba bien en la próxima prueba de la Copa del mundo me volverían a considerar. Gané la carrera, pero nunca más supe de ellos. Era la mejor corredora del mundo y no fui seleccionada para la Olimpiadas. Estaba muy decepcionada. No podía comprender por qué, ¿si Dios quiere lo mejor para mí, no iba a las Olimpiadas?. Luego llegué a comprender: Dios quiere lo mejor para mí, por lo tanto, participar de las Olimpiadas no debe ser lo mejor para mí.” En las Juegos Olimpicos de Invierno de 2006 obtuvo el séptimo lugar en el giant slalom paralelo.

Habiéndose criado en Suiza, siempre había nieve. Su talento emergió a una edad muy temprana. Úrsula recuerda haber sido llevada a la cima de una montaña a la edad de tres o cuatro años. “Subimos la montaña para bajarla esquiando. Mis padres estaban preocupados porque no podrían bajarme de la montaña (ya que no podia esquiar), pero pude hacerlo, y lo disfruté y me divertí mucho.

Se crió asistiendo a la iglesia, pero sólo por un sentido de obligación. “Entonces, en 1998 pasé por una crisis. Me lesioné, me operaron la rodilla y mi novio me dejó. Comencé a aumentar de peso por no poder entrenar y decayó mi auto-estima. Mi hermana asistía a un grupo de estudio bíblico y parecía ser tan feliz, y me dijo, ´Yo creo que Dios quiere lo mejor para ti pero primero tienes que perdonar.´ Yo le contesté que no podía hacer eso, y ella me sugirió que orara para que Dios me diese las fuerzas para hacerlo. Dios respondió mis plegarias. Pude perdonar a mi novio y, repentinamente, fui liberada del odio y el rencor. Comencé una nueva vida. Me mostró que si le pides a Dios, Él te ayuda, perdona y sana. Progresivamente mi fe fue creciendo y llegué a comprender a Dios como la fuente de todo poder. Comprendí que, ya sea que gane una carrera o que pierda, estoy en las manos de Dios. Él tiene el control.

Cuando le contó a sus compañeros de equipo que era cristiana causó diferentes reacciones: “En un principio las personas se reían y se burlaban de mí y de los demás cristianos del equipo. Con el pasar del tiempo comenzaron a hacer preguntas y a interesarse en lo que creíamos. Cuando tenía la oportunidad de hablar con ellos en privado, claramente estaban interesados y deseosos de saber más. Los cristianos que conformábamos el equipo comenzamos a orar por nuestros compañeros.”

Para Úrsula la esencia de su fe es saber que Dios está con ella todo el tiempo. “Tener a Jesús en mi vida ha marcado una diferencia notable. Aún cuando fracasamos, Dios lo puede tornar para bien. Él está detrás de ti y te guía en los momentos difíciles. No sé cómo podría sobrevivir sin Dios, sabiendo que más allá de lo que haga en una carrera no afecta lo que Dios piensa de mí. Hay mucha presión cuando uno está en lo más alto. Las personas pueden creer que un deportista tiene todo lo que necesita en la vida, pero yo he aprendido que tener a Jesús y ser amado por Él es lo único que realmente me satisface.

Creer en Jesucristo también cambió sus motivaciones, ¿quería ganar por motivos egoístas o para honrar a Dios? “Recordaba un pasaje de la Biblia (Isaías 55:9) ´Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos´ En una oportunidad estaba enferma y le cuestioné a Dios por qué me había pasado esto en el medio de una competición importante y Él me respondió que me iba a dar fuerzas. Lo hizo y gané. En la siguiente carrera gozaba de buena salud, y estaba segura que ganaría la carrera, pero me caí. Esa experiencia me enseñó que la victoria es un regalo de Dios, y que no era algo que provenía de mis fuerzas. He tenido muchas experiencias con Dios y me doy cuenta de cuánto me ha dado

Fuente: www.atletasenaccion.org

Anuncios

Publicado el 11 abril 2012 en Deportes de invierno, Snowboard. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: