0,4 segundos que cambian el partido

Derek nació en un Little Rock,  Arkansas el 9 de agosto de 1974. Su ética de trabajo y la determinación fueron evidentes incluso desde una edad temprana, pero el baloncesto siempre fue lo que lo llevó. Su hermano mayor, Duane, pasaría a jugar por períodos breves con los New Jersey Nets y los Clippers de Los Angeles, lo que permitió a Derek a ver el trabajo duro y el sacrificio necesario para realizar sus sueños. Incluso cuando era un adolescente, sus cualidades de liderazgo fueron una exhibición para todos aquellos que se encontraron con él.

Derek Fisher, tiene un instante para el recuerdo. Dotado de una magia inusual, sacó de su chistera una canasta que no concebía el cerebro humano. Este segundo mágico tuvo lugar durante el dramático 5º partido de las semifinales de conferencia del 2004 (Lakers – Spurs), en el que se iba a despedir prácticamente de sus aspiraciones al título. Anteriormente, Tim Duncan había puesto en ventaja a San Antonio a falta de 0.4 segundos, después de un terrible canastón rozando la línea de 7,25 y desplomándose por completo a merced de la presencia de Shaquille O’Neal. El SBC Center no daba crédito alguno, y el enfervorizado público, exaltado, superaba su límite de gozo. Un gozo que apenas transcurridos 3 tiempos muertos se tradujo en estupor, horrible estupor que era palpable a lo largo y ancho del SBC Center, que de pronto pasó a estar sombrío y callado, como una inmensa tumba.

Derek, en un acto inundado de polémica (la NBA desestimó la reclamación de los Spurs y los árbitros tuvieron que recurrir al vídeo para establecer que cuando el balón salió de la mano de Fisher todavía no se había consumido el tiempo reglamentario y conceder así, la canasta como válida), anotó en cuatro décimas de segundo bajo la supervisión de Manu Ginobili para poner a su equipo 3-2 en la eliminatoria, en un encuentro que pintaba en bastos, y con una jugada en la que el foco de atención se trasladaba a Kobe Bryant. Fisher, en estado de éxtasis, correteó rumbo de los vestuarios en otra de las numerosas estampas llenas de emotividad que tienen cabida en el prolífico álbum de fotos angelino. Paradójicamente, y pese al nivel monumental de estas dos jugadas que finiquitaron el partido, el encuentro fue realmente nefasto, careció de calidad técnica y los fallos se acumulaban posesión tras posesión. Nunca 1 segundo había dado más de sí que un partido entero. Las finales se avistaban en un horizonte no muy lejano, pero caerían derrotados ante Detroit Pistons.

Aqui parte de su testimonio:

Mi fe en Dios me mantiene fuerte, incluso cuando perdemos un partido o porque las condiciones son malas y parece que es el fin del mundo. Te vas a casa, tienes una buena noche de sueño, te despiertas y das gracias al Señor por la bendición de un día más. Él te permite seguir adelante.

En el campo, mi fe en Jesús me permite jugar con un corazón limpio. Puedo jugar tan duro como cualquiera, pero lo hago por mi amor por Él y mi amor por el basket. Si jugamos un partido emotivo, Dios me mantiene equilibrado, en cuanto a ser capaz de jugar bajo control. No tengo ningún odio o animosidad hacia el otro equipo.

Fuera del campo, sobre todo aquí en Los Ángeles, Dios me protege de las distracciones que me impiden hacer un mejor esfuerzo para Él. Dios me puso aquí para compartir mi fe con otros., continuamente me recuerda que mi experiencia personal en la NBA es un don de Dios.

Soy un chico joven que tiene un largo camino por recorrer en cuanto a la experiencia y la comprensión de cómo funciona la vida. Como deportista, soy profesional, es mi trabajo. Pero para cualquier persona, independientemente de su trabajo, debo tener a Dios en última instancia, como prioridad número uno. Él nos permite tener nuestro tiempo y nuestras experiencias, tanto buenas y malas, para que nos lleven a Él. Para algunas personas esto puede ser a los 18 años, para otros a los 25 o a los 35. Pero en última instancia, para ir en el camino que debe ir, Dios tiene que ser el primero.

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Publicado el 19 marzo 2012 en Básquet, NBA y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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