Linsanity, la nueva moda de la NBA

La”Linsanity” está barriendo en Estados Unidos. Jeremy Lin es el base de los New York Knicks de la NBA. Se ha disparado a la fama, llevando a su equipo a  las seis victorias consecutivas. Anotó 38 en una reciente victoria sobre los Lakers de Los Ángeles.

Los padres de Lin emigraron desde Taiwán a mediados de los 70. Ambos miden 1,67 m de altura. Lin de alguna manera llegó a casi 1,90 m de alto y se encontró con el baloncesto. Fue nombrado jugador del año de California en su último año de instituto.

Lin no recibió ofertas de becas, por lo que optó por asistir a la Universidad de Harvard. Allí hizó que su equipo ganase la “All-Ivy League First Team” dos veces y se graduó en Económicas. Ningún equipo de la NBA, lo seleccionó. Firmó un contrato por dos años con los Warriors de Golden State como agente libre, luego fue liberado por los Warriors y por los Rockets antes de firmar con los Knicks. En el primer partido se sentó el banquillo y era tan desconocido que los vigilantes  de seguridad del estadio lo confundieron con un entrenador del equipo.

El equipo estaba a punto de dejarlo en libertad, pero salio a jugar en un partido tras las lesiones de varios jugadores. Anotó 25 puntos inmediatamente y ha estado en la alineación titular desde entonces. Como uno de los pocos asiáticos-americanos que han llegado a la NBA, tiene millonesde seguidores a raíz de su historia. Los aficionados compran su camiseta, los partidos de los Knicks han disparado la audiencia televisiva, y las acciones del equipo llegaron a un máximo histórico.

¿La respuesta de Lin? Estoy agradecido a Dios por todo. Al igual que la Biblia dice, ‘a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien.’

Hijo de padres piadosos, que insistió en que asistir al culto cada domingo por la mañana, incluso después de los partidos del sábado por la noche. Su descripción de la cuenta de Twitter es “Conocerlo, es a querer conocerlo más”. En su página de Facebook recita Colosenses 3:23: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”

Lin explicó que él ha amado tanto el cristianismo y el baloncesto desde su infancia, que fue en la escuela secundaria donde comprendió que sus dos pasiones podían trabajar juntas.

“Ahí es cuando empecé a aprender lo que significa jugar por la gloria de Dios. Mis padres me habían hablado muchas veces sobre esto y me dijeron que debía jugar para la gloria de Dios, pero nunca he entendido bien lo que eso significaba”, dijo Lin. “Poco a poco, Dios reveló más cosas para mí. Empecé a aprender a confiar en Él, y no a centrarme tanto en si gano o pierdo, debía tener fe en que Dios tiene un plan perfecto.”

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Publicado el 17 febrero 2012 en Básquet, NBA y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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