Marcus Fizer niega el fracaso y busca reengancharse a la NBA desde la fe

Aferrar contempla la acepción de insistir con tenacidad en algún dictamen u opinión, empeñarse en algo (aferrarse a una idea). Va muy ligada a fe, que supone un asentimiento, a lo revelado por Dios; también una confianza, pero siempre con ese vínculo de ponerse bajo el cobijo de algo que da fuerzas. Concluimos la trilogía con la redención, que viene como anillo al dedo ya que vamos ha hablar de creencias y que además, es un concepto muy recurrido en el deporte estadounidense.

 “Estoy en paz. Estoy viviendo una gran vida junto a mi familia. Me he casado, mi mujer y mis hijos están juntos. Dios me ha dado un lugar en el que ya no están aquellas personas que me guiaban por el camino incorrecto”.

El ex pívot del Polaris World Murcia en la temporada 2006-07, Marcus Fizer, afronta una nueva etapa desde una renovación espiritual que inició en el 2010. Vive con su familia en su pueblo adoptivo, Arcadia (Louisiana), y es pastor del grupo de jóvenes de la Iglesia del Dios en Cristo. Trabaja con los más jóvenes de la pastoral; da charlas y sermones e incluso está a punto de lanzar una línea de ropa cristiana.

En la entrevista que concedió a Solobasket.com durante su estancia en Murcia ya daba pistas sobre sus profundas creencias religiosas, inculcadas desde el seno de su familia y visibles al exterior no sólo por sus palabras sino por el mensaje que desprenden algunos de sus muchos tatuajes.

Su objetivo máximo, a la edad de 33 años, es volver a la NBA como pastor. Su fe, su confianza, no tiene límites…a pesar de haber sufrido tres veces una lesión de ligamentos cruzados, de no tener demasiada fortuna deportiva fuera de los Estados Unidos lo que ha llevado a que muchos aficionados casi no lo recuerden.

Su impacto en el mundo del baloncesto ya fue muy notorio desde high school, en Arcadia, lo que le llevó a jugar el famoso McDonald’s All Star. hecho que no asegura el estrellato a sus afortunados participantes. Fizer, toda una fuerza de la naturaleza, no pudo elegir mejor universidad, los Cyclones de Iowa State, muy lejos de su Michigan natal y de su añorada Louisiana. Su éxito como jugador repercutió en el colectivo. Pronto fue comparado con Karl Malone (antes lo fue Randy White, al que vimos pulular por Badalona).

A pesar de sus limitados 2.03 sería elegido por los Chicago Bulls en cuarto lugar del draft del 2000 siendo su entrenador Tim Floyd, quien fue su mentor en el corazón de América.

En los Bulls no coincidiría ya con Jordan y fue premiado con su inclusión en el segundo quinteto de rookies. Las dos siguientes temporadas confirmaron una evolución que se quebró con la primera lesión en el  ligamento anterior cruzado en enero del 2003, en el partido contra los Blazers que cerraba el mes.

La carrera se torció, como sus músculos. Sorprendente ver cómo ese tatuado y musculoso jugador de cabeza rapada, con esa cara de pocos amigos…pero con unos pies de barro.

En una entrevista concedida a lostlettermen.com -base para la elaboración de este artículo-, Fizer aprovecha para hacerse un lavado de imagen. Continuamos hablando de renovación, de redención. El power forward no se considera para nada uno de los fracasos del draft más sonoros de los últimos años ya que la primera lesión marcó claramente su declive. De hecho En este sentido se pone del lado de Greg Oden, que todavía no ha podido demostrar nada por culpa de las lesiones y que ya sido objeto de crítica entre los aficionados. En su batalla personal contra las lesiones va más allá y dice que las lesiones son consecuencia de una vida inmoral en sus primeros años como profesional: chicas peligrosas; malas compañías; tugurios de dudosa reputación…“Acepté esta situación como un castigo de Dios”.

También aprovechó para defenderse de su actitud pasiva en el campo o de su juego sucio. “Michael Jordan es uno de los jugadores más sucios contar los que he jugado, pero como él era tan grande…” Aquello de ‘criar la fama y cardar la lana’.

Después de ser traspasado a los Bucks, jugar en la D-League (Austin Toros) y en los Hornets, empezó su periplo overseas en el Polaris World Murcia, que en la temporada 2006-2007 contaba con una buena plantilla. Sus promedios ACB fueron de 19 puntos y 6.8 rebotes en 22 partidos, alcanzando la treintena de puntos en tres ocasiones.

Darnell Marcus Lamar combinaría Puerto Rico -donde haría pareja con Antoine Walker- con el Maccabi de Tel Aviv, pero las contínuas lesiones fueron minando sus esperanzas de volver a ser el de antes de la lesión. Esta temporada estuvo a punto de volver a Israel, pero los rumores sobre posibles problemas físicos desaconsejaron su alta.

La situación actual por la que atraviesa la NBA no ayuda nada en su recuperación. No ha habido ligas de verano, ni audiciones privadas, ni training camps, ni pretemporada. Realmente sólo él conoce su estado físico y aunque esté reforzado por la coraza de la fe, la exigencia del campeonato puede ser nuevamente cruel.

De no conseguirlo seguirá trabajando en su pequeña comunidad religiosa, con su mujer y sus cinco hijos. Su mente, sin embargo, está también ocupada en llevar acabo una misión: borrar la palabra fracaso.

Fuente: SoloBasket.com

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Publicado el 29 enero 2012 en Básquet, NBA. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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